SOMBRERETE, ZAC.- Bajo un cielo gris, presagio de tormenta, hombres y mujeres de todas las edades y latitudes fueron envueltas por un helado aire que a nadie importó. Todos esperaban el tradicional Desfile de la Feria Regional de La Candelaria

Desde temprano fue evidente que este 2 de febrero, como cada año, no sólo se festejaba a la Virgen de La Candelaria, sino que se celebraba el regreso de decenas de eMigrantes, quienes desde temprano se paseaban por las principales calles del Pueblo Mágico con sus familias, las que dejaron aquí para irse pa’l norte.

El termómetro marcaba 12° C / 53°F, pero el viento calaba hasta los huesos y se sentía, por mucho, más frío.

Las notas de la Marcha “Zacatecas” entonada por la Banda Sinfónica del Estado, anunciaba el inicio del desfile cuando una impertinente lluvia empezó a caer.

Tras la banda, nuestra Señora de La Candelaria, patrona de Sombrerete, saludaba a sus devotos cargada por fervorosas damas vestidas de blanco y celeste.

Ni el frío, ni el helado viento, ni la pertinaz llovizna, mermaron los ánimos de los fieles, ni de los espectadores que aguantaron las inclemencias del tiempo hasta el final.

En sendo carro alegórico, casi con estoico valor y elegantemente vestidas su graciosa majestad y sus princesas de la Feria Regional de La Candelaria saludaban al pueblo.

Tras de ellas iban estudiantes con tablas gimnásticas, la reina infantil de la feria, autos clásicos y charros a caballo…

La lluvia evitó que el ambiente festivo explotara, como de costumbre, en plena avenida Hidalgo; la mayoría corrió resguardarse bajo los arcos, los más largos de América Latina.

Sólo los charros y escaramuzas, a caballo, paseaban de un lado a otro con música de banda o tamborazo, algunos.

Mientras, al otro extremo de la ciudad, el pequeño templo consagrado a la Virgen de La Candelaria, recibía a miles de feligreses que no sólo llegaban de la región frijolera.

También de Durango, Guadalajara, Ciudad de México, de la capital zacatecana y de diversos puntos de Estados Unidos. Todos con algo en común: la fe y la devoción a La Candelaria.

La misa fue concelebrada por Monseñor Faustino Armendáriz Jiménez, arzobispo de la Arquidiócesis de Durango, a la cual asistió la reina de la Feria y sus princesas, así como el presidente municipal Alan Murillo y el secretario del Campo, Adolfo Bonilla.

El atrio del templo estaba repleto.

Para este día el programa oficial de la Feria Regional de La Candelaria anunció una corrida de toros con Pablo Hermoso de Mendoza y durante los 11 días de fiesta, que inició el 24 de enero y termina el 3 de febrero, hubo bailes con artistas como Los Tucanes de Tijuana, Los Acosta, Los Cadetes de Linares, entre otros reconocidos artistas.

Mientras se oficiaba la misa, en el área de juegos mecánicos se daban vuelo adolescentes y niños.

Las calles aledañas al Templo asemejaban un panal de laboriosas abejas amontonadas, familias enteras ataviadas con sus mejores galas, iban y venían viendo lo que vendían en los puestos.

Los más pequeños disfrutaban de golosinas o de juguetes, que esperaban con ansia desde tiempo atrás, con la ilusión de la feria.

Al caer la tarde, la avenida principal se iba llevando de fiesta, ambiente y más música, los eMigrantes se daban gusto al sentirse en su tierra y lo mismo pagaba uno un tamborazo aquí y otro una banda más allá.

La algarabía hizo retumbar al Pueblo Mágico, corazón de la zona frijolera y de tradición minera, hasta las primeras horas del 3 de febrero.

Así, entre el fervor, la devoción y la fiesta Sombrerete festejó a su Santa Patrona: La Virgen de La Candelaria.