CANADÁ.- La más bella historia de migración la protagoniza Haydeé Bañuelos Romo, quien por amor cruzó dos países dejando atrás familia, amistades y costumbres para formar su propia familia en Grande Prairie, Alberta.

Su historia inició en la Riviera Maya, en México, hace casi una década, cuando hacía sus últimas prácticas profesionales de la Licenciatura en Gastronomía (graduada por el Instituto Culinario de México); ahí conoció al canadiense que ahora es su esposo.

Durante tres años sostuvieron una relación a distancia y en sus tiempos libres, “entre nuestro trabajo viajábamos entre los dos países para conocernos mejor, a nuestras familias y nuestra cultura. Ya después nos casamos, empezamos a formar nuestra familia y por ahora me divido entre ellos y mi repostería”, comparte Haydeé.

Tras una hermosa boda, la zacatecana empacó y viajó hasta Canadá donde vive desde hace siete años.

Confiesa que de no ser porque su esposo es de allá y allá está su trabajo, ella jamás hubiera pensado siquiera en abandonar su país. “Me gusta México y la vida que tenía allá”.

Comenta que la belleza del lugar donde vive es impresionante, le gusta el hecho de que puede ver hermosos paisajes y animales que difícilmente vería en su Zacatecas querido, como venados o alces, pero le ha costado mucho trabajo acostumbrarse a los fríos inviernos canadienses.

Aquí los inviernos son muy largos, de nueve meses”, lapso en que la temperatura promedio es de 20 a 30 grados bajo cero, “pero este año llegamos a los 50 bajo cero”, dijo.

Aunque para Haydeé no era nuevo estar en otros países, porque ya había estado en París, Francia y Barcelona, España, por sus estudios, sólo bajar del avión en Canadá le provocó un shock el clima extremadamente frío.

Era impresionante la cantidad de nieve y creo que lo que más me sorprendió fue ver cómo la gente, a pesar de vivir en estos fríos, sigue con su vida normal cuando en México, por poquita nieve yo creo que nos quedamos encerrados en nuestras casas”, refiere.

Los veranos son muy cortos, explica, sólo tres meses, “pero son muy bonitos. En ese tiempo los días son muy largos. El sol se mete a las 12 de la noche, sólo tenemos tres horas de obscuridad, mientras que en invierno sólo hay luz natural de 9 de la mañana a 4 de la tarde”, dice.

Y no sólo el clima es frío, “también la gente es fría a pesar de ser un país multicultural…”, dijo la chef.

Además del frío, otra de las cosas que ha sido difícil para Haydeé acostumbrarse es a la comida, pero, sobre todo, a estar lejos de su familia.

Toda mi familia está en México. Estar lejos de mi familia es una de las cosas que aún después de vivir aquí siete años me duele más”, expresa a la zacatecana con un dejo de tristeza perceptible en su voz tras el teléfono.

Al respecto, dijo que los primeros años de casada venía a México cada año, “pero ya tengo 3 años que no voy…”, mencionó.

Aunque reconoce que cada eMigrante tiene una situación particular para abandonar su tierra, opina que los paisanos “deben ver sus opciones y valorar si realmente vale la pena estar lejos de la familia, de lo que te pierdes, tus papás, tus amigos… Yo creo que al final del día es ver lo que te conviene

“Yo migré por mi esposo, de otra manera jamás me hubiera venido para acá, jamás hubiera dejado mi país, me gustaba mucho mi vida en México”.

E insistió “si no tuviera a mi esposo aquí yo realmente no estuviera aquí, lo digo fuerte y lo digo quedito”, declaró.

“Pero bueno, por el momento aquí vivimos. Aquí está formada nuestra familia. Tenemos tres hijos y pues bueno, ellos son mi prioridad y mi mundo gira en torno a ellos así que ya solamente trato de enfocarme en ellos, en lo bueno”.

Actualmente Haydeé se dedica a educar a sus hijos, a las labores del hogar y a atender un pequeño negocio propio de repostería. Su familia, esa que amorosamente formó con un canadiense, es y será su prioridad.