Diana Ponce Morales no es precisamente una eMigrante.

Siempre ha vivido en su tierra, pero, igual que muchos en Zacatecas tiene un abuelo exbracero, sus padres vivieron un tiempo en “el otro lado” y allá radican hermanos, sobrinos, primos, tíos y amigos.

Además, tiene un plus sobre la mayoría de sus paisanos en cuanto al tema migratorio: trabaja muy de cerca desde hace cinco años con los eMigrantes que viven en Estados Unidos desde la Unidad de Comunicación Social y Redes Sociales de la Secretaría del Zacatecano Migrante (Sezami).

Su labor en la Sezami le ha permitido no sólo conocer la vida, sentimientos y pensamiento de muchos zacatecanos más allá de la frontera norte, sino entender a la migración.

Esa que le habla con la voz de hombres y mujeres que dejaron familia, patrimonio, tierra y sus costumbres con la esperanza de tener una mejor vida a base de trabajo y… a veces de sacrificios.

Durante los últimos cinco años ha sido testigo de innumerables reencuentros entre padres e hijos, separados por años; reencuentros posibles gracias al apoyo de zacatecanos generosos organizados en clubes y federaciones en EU y al Gobierno del Estado de Zacatecas mediante la Sezami.

Hasta la piel se eriza cuando ves a los viejitos abrazar a los hijos que en ocasiones tienen más de 30 años que no ven, porque no pueden regresar (por ser indocumentados). La piel se te pone chinita y aunque no quiera uno también se le salen las lágrimas”, dijo visiblemente sensible.

Recordó un caso, de esos que quedan grabados en la memoria a fuego, en que dos hermanos llegaron al sitio donde se reunirían con sus padres tras más de dos décadas de no verlos: “Nunca imaginé ni por un minuto que el llanto los derrumbaría al ver a sus papás, la escena rebasó mi serenidad y también lloré igual que ellos”, dijo Diana.

Con el programa Mariposa, que aliviar y buscar soluciones ante la violencia doméstica entre la población zacatecana migrante y en especial a la indocumentada, mediante los clubes y federaciones con talleres, conferencias y asesoría legal, Diana Ponce también tiene recuerdos imborrables.

Estábamos en California a punto de empezar una conferencia, cuando vi llegar a un hombre de complexión robusta. No me sorprendió que estuviera ahí, porque las actividades son abiertas para hombres y mujeres, pero me fui de espada cuando se acercó a pedir información, porque ¡era él el maltratado y no sabía qué hacer!”.

La comunicadora expresa que siente la sinceridad de los paisanos que le agradecen a la comitiva de Sezami para acercarles todos los servicios de Gobierno del Estado: “es muy satisfactorio ver sus caras cuando obtienen por primera vez su acta de nacimiento o su licencia de conducir”, afirma.

Su trabajo le ha permitido también conocer un sinfín de personalidades, concejales y alcaldes latinos de reconocida trayectoria. Conoció a Rosario Marín, la primera mexicana y latina que ha sido secretaria del Tesoro (durante el gobierno de George W. Bush), en una reunión con los paisanos en el sur de California.

Ponce Morales ha recorrido innumerables veces el estado de norte a sur y de este a oeste tomando evidencia con su cámara, de las obras que los eMigrantes quieren hacer en sus ranchos mediante el programa 3×1 o 2×1, como funciona actualmente.

El año pasado en la Federación de Zacatecanos en Atlanta, reconoció la labor de Diana Ponce como comunicadora y como parte esencial para dar a conocer sus historias.